Sin importarle las horas que pasen en el parque, esta pareja de esposos disfruta de su labor como presidente y vicepresidenta de una incipiente liga de soccer

En familia. Beatriz Casanova y William Gutarra, acompañados de sus hijos Joshua y Andrea, crearon una liga de soccer en Toa Alta.

POR SARA DEL VALLE HERNÁNDEZ / sdelvalle@elnuevodia.com
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Uno de los sueños de William Gutarra era formar una liga de algún deporte para sacar del ocio a sus hijos y a los chicos de su comunidad. Asimismo, deseaba curar su vena deportiva.

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Como maestro de educación física y atleta de toda la vida, Gutarra un día le comunicó a su esposa Beatriz Casanova que iba a formar una liga “chiquita” de soccer. Ella lo apoyó inmediatamente.

Lo que ambos pensaron que iba a ser “algo pequeño”, se convirtió en un movimiento que tuvieron que incorporar bajo el nombre de “Puerto Rico Soccer Association – Cougars”, organización que en enero cumple su primer año de vida y que cobija seis equipos (U-6, U-8, U-10-U-12 y uno Masters).

“Yo soy maestro de educación física, llevo dando clases 19 años. Siempre practiqué deportes, así que en un momento pensé que podíamos hacer algo para que mis hijos practicaran algún deporte y sacarlos del ocio. Y como el soccer ha cogido tanto auge…”, explica Gutarra, de abuelos peruanos y madre puertorriqueña.

Con eso en mente, en diciembre del año pasado el matrimonio decidió organizar unas clínicas gratuitas de este deporte en la urbanización donde viven, Villas del Monte, en Toa Alta. Fue un éxito total.

“Eso fue en diciembre de 2008. Todos los sábados se daban las clínicas. Llegaron alrededor de 400 niños”, dice todavía asombrada Casanova.

Al percatarse de que había hambre de una liga, en enero de 2009 montaron una mesita en la vecina urbanización de Montecasino Heigths de Toa Alta para tomar matrículas. Para su sorpresa, llegaron 105 niños.

“Al tener tantos niños, tuvimos que crear un ‘staff’ de trabajo que en este momento es de cinco dirigentes, cinco coordinadores, una secretaria y nosotros dos, yo como presidente y ella como vicepresidenta”, dice Gutarra.

El hombre, que durante su niñez y juventud temprana despuntó en voleibol, indica que más allá de crear una estructura en la que se enseñara soccer, quisieron organizar algo donde todos los integrantes se sintieran en familia. Es por eso que todo el dinero que entra organización lo invierten en los niños y las niñas.

“Las coordinadoras les hacen fiestas de Halloween, de Navidad, de fin de semestre… A todos se les da una medalla por participación. La idea es que todos se conozcan y se hagan amigos”, señala Gutarra.

“Yo trato de aprenderme todos los nombres, porque eso hace que los niños se sientan cómodos. Nosotros queremos que todos se integren al grupo”, añade Casanova.

Tras organizar la liga, la vida de la familia Gutarra-Casanova se ha complicado bastante. Casanova se levanta temprano en la mañana para llevar a sus hijos Andrea y Joshua a la escuela. Después se encarga de las gestiones que tenga que hacer para la liga hasta que en la tarde busca a los chicos. Luego se sienta a estudiar con ellos, cocina y los prepara para llevarlos al parque a practicar.

Gutarra se va a trabajar a la escuela Segunda Unidad Antonio Rivera, de Bayamón, llega en la tarde, come y se va para el parque a coordinar las prácticas.

“Es bien sacrificado”, reconoce Casanova. “Vivimos en el parque, pero nos gusta”.

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