Yarielys Maldonado. Suministrada FPF

Mientras patea el balón y realiza entrenamientos junto a sus compañeras del Equipo Nacional en suelo quisqueyano, la delantera Yarielys Maldonado despeja la mente y trata de olvidar la pesadilla que vivió con su familia aquella noche del pasado 20 de septiembre a causa de la inundación que sufrió la Urbanización Levittown de Toa Baja tras el paso desolador del Huracán María sobre Puerto Rico.

La familia de Maldonado, residente en la Tercera Sección de Levittown en las cercanías del Balneario Punta Salinas, sufrió grandes pérdidas materiales cuando el cercano lago se desbordó esa noche y provocó un momento de gran angustia y tensión, pero ahora buscan un respiro por la participación de la joven futbolista con la Selección Nacional Sub 17 Femenina que entrena al presente en República Dominicana para la ronda final de la eliminatoria del Caribe a jugarse en Haití la próxima semana, del lunes 16 al viernes 20 de octubre, en disputa por tres boletos al Premundial 2018 de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF).

Y es parte del proceso clasificatorio de esa categoría hacia la Copa Mundial Uruguay 2018 de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

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“Intento no pensar en eso ahora, pero todo lo que está pasando en Puerto Rico es mi motivación para seguir dando el máximo en las prácticas y tratar de conseguir esa clasificación”, dijo Maldonado previo a una sesión de entrenamiento en la capital quisqueyana, Santo Domingo.

Tuvo, asimismo, palabras de agradecimiento para la Federación Puertorriqueña de Fútbol (FPF), que de inmediato ha hecho gestiones para conseguirle ayuda a través de fondos de emergencia del Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR), y también mediante aportaciones de CONCACAF Y FIFA.

“Me siento bien porque se preocupan por los jugadores y también por las personas que representan a Puerto Rico”, declaró la toabajeña Maldonado, de 16 años de edad, y el presidente de la FPF, Eric Labrador Rosa, destacó que “empezando por el hecho de moverla fuera del país junto al resto del Equipo les sirve para despejarlas de toda la carga emocional que provocó María y estamos gestionando todas las ayudas que podamos conseguirle en comunicación con su familia”.

Reiteró, asimismo, que “ya empezamos hace unos días a tratar de comunicarnos con los presidentes de nuestros clubes afiliados para conocer sus necesidades y los daños ocurridos en las canchas de toda la Isla en la medida que nos han permitido las comunicaciones porque vamos a ofrecer todos los mecanismos de ayuda que tengamos a la mano para levantar a nuestra comunidad futbolística”.

Maldonado, por su parte, recuerda con pesar la angustiosa noche de la inundación en su comunidad, que comenzó a eso de las 10:00 p.m. y se extendió hasta poco después de las 3:00 a.m. en medio de la oscuridad por la falta de energía eléctrica que de inmediato afectó a toda la Isla.

“Fue un momento bien intenso para mi hermana (Adaritza), para mí y para toda la familia, pero siempre mantuvimos la calma porque si nos asustábamos no íbamos a poder salir. Estábamos tratando de calmar a mi mamá (Ada Ríos). Lo único que pudimos hacer fue coger nuestras cosas con mi papá (Ariel) y nos fuimos a la casa de mi abuela (Jeannette Brán) que vive cerca”, relató la jugadora perteneciente al club Gladiadores de Dorado.

Confesó, incluso, que también se dio a la tarea de ayudar en tareas de rescate a otros vecinos, hasta que finalmente llegaron las autoridades a controlar la emergencia. “Fue un momento de desesperación porque no sabes lo que va a pasar y ver que la gente no sabía qué hacer en sus casas. Era triste ver lo que estaba pasando la gente y que la ayuda no llegaba. Daba mucha tristeza”, subrayó Maldonado, estudiante de undécimo grado en la Academia Espíritu Santo de Levittown.

Una vez repuesto algo de orden, y a medida que comenzaba a amanecer, les tocó ver las pérdidas sufridas en su casa. “Fue un momento difícil. Nos habíamos mudado a esa casa hace como dos años y todo era prácticamente nuevo. Mis papás habían trabajado mucho para tener lo que teníamos, y que todo se derrumbe en cuestión de minutos fue algo bien duro”, agregó en tono afligido.

Confesó, sin embargo, que “después de esto me siento un poco más fuerte ya que pasé por algo horrible y bien difícil. Ahora estamos más unidos como familia y como vecinos”.

La Selección boricua, bajo la dirección técnica de Shek Borkowski, finalmente viajó el pasado fin de semana por mar, en una embarcación de Ferries del Caribe, a Santo Domingo, capital dominicana, donde comenzaron a utilizar de inmediato las instalaciones del FCB Escola y el Proyecto Gol en San Cristóbal como centros de entrenamiento con solidario respaldo de la Federación Dominicana de Fútbol (FEDOFUTBOL).

Puerto Rico, que ganó de forma invicta y abrumadora de local en Bayamón el Grupo B de la primera ronda a finales de agosto, ahora será parte de la sección A junto a Cuba y el anfitrión Haití, completando la eliminatoria con Trinidad y Tobago, Bermuda y Jamaica en el B.

El seleccionado boricua, integrado por un grupo de 19 jugadoras, incluyencomo porteras a Cristina Roque (Florida Kraze) y JLo Varada (PRHPSA); y las defensas Liliana Graves (Weston FC), Mikaela Jennings (NY XFC), Belerica Oquendo (Dallas Kicks), Daniela Pérez (Fraigcomar), Pamela Pérez (Leal Arecibo), Bianca Rosado (GPS-Guaynabo) y Juliette Wolpert (PRHPSA).

Como mediocampistas aparecen María Luisa Colón (PRHPSA), Chloe Laureano (Sunrise Sting), Soleil Maldonado (Caribbean Stars), Leilany Rivera (Gladiadoras Dorado) y Mariana Varela (GPS-Guaynabo); y las delanteras Isabel Cacho (Fraigcomar), Gabrielle Cimino (Coral Gables), Thalía Pérez (Taurinos de Cayey), Isabelle Rivera (Mirabelli FC) y Maldonado (Yarielys).

Puerto Rico, en la primera ronda, ganó sus tres partidos para marca perfecta de nueve puntos acumulados con 19 goles a favor y solo uno en contra tras vencer 2-0 a República Dominicana, 8-1 a Bahamas y 9-0 a Anguila.

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