Por Keyvan Antonio Heydari

Había que estar para saber. Para contar u opinar. Después de tanto futbol, tantos partidos y tantos Mundiales, la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 (como se llama ahora) iba a tener novedades, al ser el primer ‘rodeo’ bajo el mando conjunto de Infantino y Trump.
Conclusiones, las nuevas tecnologías y el gigantesco torneo condicionan cualquier comparación con las versiones anteriores, pero es casi imposible digerir en su totalidad. Sin embargo, USA se enamoró con la magia del evento, y la manera que enfoca la atención del mundo entero.
Es solo mi opinión, pero siento que esta conquista de España tiene menos carga emocional y sufrimiento que el triunfo del 2010. El gol de Iniesta en la prórroga del 2010, el homenaje a Dani Juarque, la novedad de coronar a un campeón nuevo y superar a los holandeses, sempiternos segundones talentosos.
Esta España fue una máquina de sofocar a los rivales a base de orden y posesión de balón, con Rodri como metrónomo y Ferrán Torres como revulsivo. No fue exuberante, pero eficiente contra casi todos, incluyendo ante el gran candidato (Francia) y el campeón defensor. Todos menos Cabo Verde. Argentina se nutrió de emoción y soluciones individuales para sacar el cuello de la guillotina repetidamente. Pero el honor y empuje no pueden contra una maquina bien aceitada.
Quedé impresionado por la voluntad de los argentinos a estar cerca a su selección, aunque desde afuera del estadio – para alentar y acompañar. Lo había visto en mundiales anteriores, Muchos se quedaron a mitad de camino al final de su travesía por las tormentas que hubo en Nueva York el día previo a la final. Como Martín Forcade, que viajó con un boleto de más de $10,000, se montó en el avión el viernes y llegó el domingo a primera hora a Nueva York a unirse a una banda de 50 amigos que llegaron de Buenos Aires. El gasto de viaje suma $12-15,000.
“Pase lo que pase, yo llegar a la final es un gran logro”, aseveró. “No es ‘la Final’, es ‘el Final [de una era]”. Llevaba una pizza en mano para compartir con cualquier connacional que viajaba sin comer. Miles de hinchas argentinos con historias diferentes que han movido cielo y tierra para ‘estar’ presentes, aunque afuera del estadio.
Estados Unidos y Canadá se dieron cuenta que el Mundial es “The Greatest Show on Earth”, solo por lo que pasa en la cancha. Ya México sabe organizar un gran certamen. Pero la versión 2026, la versión gringa, asemeja bastante al baloncesto NBA con cuatro cuartos y más espacio para publicidad. Un disparatado show musical en el medio tiempo de la final, costumbre en el Super Bowl, y las celebridades en los mejores palcos para ver el show, como los Lakers o Knicks.
Empecemos por lo que no se vio en la tele
Antes de la tormenta que dejo a tanta gente en el camino, Nueva York estaba cubierta de una nube de polvo generado por los incendios en Canadá. Parecía una buena metáfora para las conocidas controversias y decisiones – deportivas y políticas – que han manchado este evento. Pero Infantino tuvo razón. El banquete enorme de futbol hace olvidar casi todo. Los pequeños – Curazao, Cabo Verde, y Haití, por ejemplo – le dieron lucha a los consagrados.
En la final, a parte del salpafuera concatenado de la expulsión de Enzo Fernández, la ceremonia de la Copa, el gesto de rechazo de Argentina tras recibir el ‘pasillo’ (gesto de respeto) de los campeones, las emociones de Messi lo humanizaron en contrapunto con su robótica eficiencia y capacidad para crear futbol y goles.
Algo anecdótico, pero significante: En el mismo ‘trailer’ de la FIFA para resolver temas fuera del estadio, no había ni agua ni capacidad para usar un baño. A los voluntarios no le daban boletos para ver partidos. La FIFA llegó para llenarse las arcas de dólares y lo consiguió.
Keyvan Antonio Heydari está cubriendo su décimo Mundial en 2026. Se crió en Puerto Rico. Lo puede seguir en @keyvanantonio








