
Por Keydan A. Heydari
La selección de Haití representa al Caribe. Tras 52 años de espera, clasificó al Mundial 2026. Como Canadá, Estados Unidos y México clasifican automáticamente por ser anfitriones, Haití, Panamá y Curazao lograron su boleto en la zona Concacaf. Hay lecciones que aprender para todos, y vale la pena recordar que Puerto Rico tuvo un papel en esta historia. Tal vez este Mundial gigante que comienza el 11 de junio logre encantarnos cuando el balón empiece a rodar, tal como ha hecho Haití con sus fieles. Fútbol callejero, sin uniformes, muchas veces descamisados y sin balones reglamentarios. Ni pensar en clubes juveniles o campamentos de verano. Es otra forma de vivir el deporte.
Haití abrirá el Mundial el 13 de junio contra Escocia en Boston y enfrentará a Brasil el 19 de junio en Filadelfia. Solo con clasificar ya es HISTÓRICO (en mayúsculas), un término que se ha abusado mucho últimamente. Si logran un empate, una victoria o cualquier punto, será un rotundo éxito. El 18 de noviembre de 2025 clasificaron al derrotar 2-0 a Nicaragua, siguiendo los pasos de su selección femenina, que participó en el Mundial Femenino de 2023.
Misión Nacional
Productos de la diáspora, sus jugadores hablan inglés, francés, español y creole. Su máxima figura, el delantero Duckens Nazon, milita en un club de Irán. El defensor Ricardo Adé juega en Liga de Quito de Ecuador. La presidenta de la federación, Monique André, proviene del sector turismo y habla un correcto castellano con acento ibérico.
Sin embargo, su apoyo a la selección no conoce fronteras emocionales. El video tras el partido contra Perú, cuando se despidieron rumbo al Mundial, muestra la enorme pasión de su gente y la conciencia de los jugadores sobre la realidad del país más pobre de las Américas. Además, se tomaron el tiempo de dar una vuelta olímpica de selfies con sus seguidores. Adé lanzó el hashtag #OuvèPayi (“Abran el país”), llamando a que “Les Grenadiers” sean punta de lanza e inspiración para trascender lo político y social, y quizás contribuir a la unificación del país.
Haití jugó casi siempre de visitante: de local en Curazao e incluso en Mayagüez. No hay que olvidar las tensiones con su vecino República Dominicana, donde a los haitianos nacidos en ese país se les retiró la ciudadanía de forma retroactiva desde 2013.Haití clasificó al Mundial 2026 pese a innumerables adversidades. Eliminó a Costa Rica y Honduras en el camino, usando a Curazao como sede.
La historia convulsionada
En 1974, François “Papa Doc” Duvalier convirtió la clasificación al Mundial en prioridad nacional. Reconoció la pasión de su pueblo por el fútbol y les brindó el apoyo y preparación necesarios. La ronda final se jugó en 15 días en Puerto Príncipe y Haití clasificó cuando México perdió ante Trinidad y Tobago y quedó tercero. En las eliminatorias previas, los haitianos habían goleado a Puerto Rico 7-0 y 5-0.
Recientemente, Philippe Vorbe, capitán de aquella selección de 1974 y único jugador de tez clara del equipo, manifestó desde Santo Domingo (donde se encuentra recibiendo tratamiento médico): “El día que clasificamos fue como la segunda revolución de Haití”.
Romance y pasión deportiva
Haití siempre ha admirado a Brasil futbolísticamente. Además, es el primer país de América en liberarse de la esclavitud colonial. Su revolución convulsionó al continente, cambió el destino de Estados Unidos, Sudamérica y Europa, y sacudió al Caribe. Algunos franceses emigraron al sur de Puerto Rico tras la independencia haitiana. La Española fue en su momento la colonia más rica del mundo gracias al cultivo de caña de azúcar.
Varios jugadores haitianos han vestido la camiseta de Puerto Rico, especialmente con los Islanders y el Puerto Rico FC. Entre ellos destaca James Marcelin, autor del único gol de Haití ante Brasil —su “padre” futbolístico— en la Copa América Centenario 2016 en Orlando (derrota 7-1).
También, en 2005 Brasil visitó a Haití en otro momento delicado. Brasil liderada la misión MINUSTAH de la ONU para estabilizar a Haití. Como acto de diplomacia deportiva gestado por el presidente Lula da Silva, los entonces campeones del mundo visitaron a Port-au-Prince a jugar en el estadio Silvio Cator. Era el “Jogo da Paz” y el domingo 18 de agosto los Brasil derrotó a Haití 6-0 en lo que fue fiesta nacional.
Estando en cancha, recuerdo que había gente mirando el partido y montados en los árboles alrededor del estadio. Brasil – Ronaldinho, Roberto Carlos, Ronaldo y cia. – participaron en ese evento que marcaba los 200 años de independencia. Pero Brasil se hospedó en República Dominicana, y llegó horas antes en buses y con escolta militar. Este video de esa época muestra la pasión por el futbol y en ese partido.
Aquel estadio nacional ha quedado abandonado tras el terremoto de 2010, los brotes de cólera y la violencia de las pandillas. Sin embargo, la pasión por el fútbol perdura. Pero la pasión perdura.
@KeyvanAntonio es un veterano reportero de futbol.











