En su libro Blink, Malcolm Gladwell establece una simple ecuación que nos ayuda a determinar el grado de felicidad que debemos sentir según los eventos en nuestras vidas. La ecuación es la siguiente, la felicidad es igual a las expectativas divididas entre la realidad (felicidad= expectativas/ realidad). Básicamente lo que nos dice Gladwell es que tenemos que manejar nuestras expectativas para no decepcionarnos con lo que en efecto sucedió. Esta decepción causada por expectativas irreales a su vez puede enturbiar nuestro juicio en el futuro a pesar de que quizás la realidad se está pareciendo más a nuestras expectativas.

Al momento de escribir esta columna, Manchester United se encuentra en la cuarta posición en la tabla de la EPL. Claro, no es una posición cómoda ya que los cinco equipos detrás de ellos no están atrás más de diez puntos, pero al Man U le espera una racha de juegos contra equipos en el fondo de la tabla como lo son Leicester City, Sunderland y Burnley. Además, el equipo liderado por Louis van Gaal está jugando su mejor fútbol de la temporada. David de Gea está en la forma que se esperaba, en parte a una mayor consistencia en la alineación defensiva, y los jugadores ofensivos se han adaptado a sus nuevos roles.

Sin embargo, hablamos del Man U como si estuviesen teniendo una de las peores temporadas en la historia. Cuando veo los juegos escucho a los comentaristas constantemente comparar esta campaña con la del año anterior, en la cual terminaron séptimos en la tabla y no lograron cualificar a la Champions. Es aquí donde entra la ecuación de Gladwell, la felicidad es igual a las expectativas dividas entre la realidad. Me puedo aventurar a decir que entre 15 o 17 equipos en la Premier les encantaría tener la temporada que está teniendo United, bueno, quizás salvo la vergonzosa eliminación de la Capital One Cup. Pero, como los grandes clubes en todos los deportes, los Yankees, Lakers, Celtics, Real Madrid, Patriots y los Vaqueros de Bayamón, sus fanaticadas esperan campeonato o nada. Y no podemos culpar del todo a la fanaticada de Manchester United, son unos consentidos mal acostumbrados a la excelencia. No saben lo que es sufrir. No saben lo que realmente es perder, el estar compitiendo campaña tras campaña por no ser relegado mientras le rezas y ruegas a cualquier deidad que tu equipo lo compre un árabe petrolero.

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A pesar de la excelencia que espera la fanaticada del Man U, existe la segunda parte de la ecuación, la realidad. Esta viene siendo el que tiene un roster inferior al de sus principales competidores y necesita una restructuración que tomará más de un año. Además, la realidad es que este es el año de Chelsea y eso se venía venir desde el comienzo de la temporada. Así que le tengo una solución a la fanaticada del Man U, tiene que ajustar sus expectativas a la realidad. Su enfoque debe ser en cualificar a la Champions, rogar que no vendan a De Gea (ni aunque el resultado sea Gareth Bale) y deberían estar felices por un club como South Hampton, quienes sí saben lo que es perder.

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