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Acción en partido entre el LA Galaxy el Puerto Rico Islanders. Archivo

¿A quien me refiero?

Al fútbol de nuestra bendita isla. Al fútbol que vivió momentos de gloria, con la épica deportiva de los años 2008 al 2010, con el nacimiento y actuación de un equipo conocido como los Islanders de Puerto Rico.

Un estadio oficial en Bayamón, con llenos a capacidad, asistentes de todas las edades y camisetas anaranjadas cubriendo las gradas. Hasta luces de bengala (prohibidas por FIFA) iluminaban de naranja todo el posterior de la portería ubicada en ese lado de las gradas. ¡Que euforia! ¡Cuantos espacios para disfrutar de refrescos, comidas y golosinas! Estadio lleno de seguidores de la Tropa Naranja.

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Aquellos Islanders, fruto de la idea de tener un fútbol profesional, que creó e impulsó el fenecido Joe Serralta. Otros de visión deportiva y visión comercial mantuvieron la idea de que nuestra isla necesita un equipo profesional que sea el reflejo de aquellos jóvenes que aspiren a lograr un sitial de ese nivel.

Recuerdo las victorias sobre equipos de la calidad profesional de Cruz Azul, de México, el Saprissa de Costa Rica y otros de Honduras (Comunicaciones y Municipal). En uno de esos partidos, recuerdo que los bomberos, siguiendo las leyes regulatorias de seguridad, no permitieron que los fanáticos entraran, sobrepasando la capacidad del estadio. Cerraron los portones.

Un dato curioso. Cuando jugamos contra Honduras, estaba lloviendo y la cancha parecía un lago.

Al lado mío, estaba sentado Alfredo Hawitt, presidente de la Federación de Fútbol de Honduras. Gran amigo, que luego cayó en desgracia. Cuando los Islanders, anotaron el primer gol de la noche me miró y me dijo: “Frank, la cancha está muy mojada.” A lo que le respondí: “Alfredo, para cual de los lados.” Y nos reímos al unísono.

¡Que tiempos de gloria del fútbol profesional! ¡Benditos Islanders!
Y mucha simpatía y apoyo a ese fútbol. De todas las edades. Ricos y pobres. Se sudaba fútbol profesional y de categorías amateur. Hombres y mujeres. Niños y niñas. ¡Época de gloria de nuestro fútbol!

Pero ahora, me da pena.

Y me da pena que, pudiendo volver a aquel glorioso pasado, mucha gente no quiera salir de este estancamiento futbolístico que vivimos.
Algunos, porque sus intereses personales, les hacen estar, donde no deben estar. Sin importarles el deporte.

Otros, a los que no les importa que el desastre actual continúe, solo les interesan jugar por jugar. “Y que se chave to.” Como dice la conocida canción.

Para darle tres (3) tristes ejemplos y a que usted reaccione me permito ofrecerles los siguientes:

1- Si usted tiene un club, que recibía una ayuda municipal o estatal, pero que no llegaba a cubrir todas las necesidades del mismo y le ofrecen en bandeja de plata el triple de lo que usted actualmente recibía (digo recibía, porque todos conocemos la situación precaria de los gobiernos municipal y estatal) duele que la única razón para que su club, no pueda recibir esa gran tajada, es que tiene que ser uno con fines de lucro. Y dijeron que no.

No, no, no. Usted está loco. Llenar planillas, el Seguro Social y otros tantos trabajos que esto generaría. NO. Me quedo chiquito. Como quiera, juego. Eso es mucha carga y no se dan de cuenta que clubes extranjeros les comerán los dulces.

Eso no es invento mío, querido lector. Eso pasa en esta ínsula bendita. ¿Como quieren que progresemos con esas actitudes retrógradas?

2- Cuando usted asume una posición dentro de la dirección de una entidad y sabe que algo no está funcionando bien y que los índices calificativos te reflejan que no hay progreso. Que la persona que dirige y timonea la institución no es la ideal y que un gran número de compañeros, te solicitan que con tu apoyo, lograr una mayoría que puede solucionar el problema. Luego de aceptar participar, retrocede y no asume liderato con la excusa de que no le interesa el fútbol y está usted decepcionado. Entonces… renuncie y que otro que siempre le interesará el fútbol ocupe su lugar. El que calla… otorga.

3- Por ahí vienen las elecciones federativas. Ya me informaron que cinco (5) candidatos a la presidencia federativa aparecerán en la papeleta oficial. Uno de ellos será para asegurar votos para otro candidato.
Perdón, hay un sexto candidato que posee todas las cualidades y requisitos para sacar del atolladero a la FPF. En otra columna les diré de quien se trata.

Pero siempre habrá quien apoye a Eric Labrador (que volverá a aspirar) aunque en repetidas ocasiones he enumerado como se encuentra la FPF con su mandato. ¿Por qué? ¿Es que existen otros factores “neverescos” para elegir a una persona que no puede hacer el trabajo? ¿Es que ustedes creen que Labrador, si pierde las elecciones, seguirá ligado al fútbol? ¿Hará un club? ¿Una liga? ¿Los que incondicionalmente votarán por Labrador creen eso?

De seguro les adelanto, por mis contactos en CONCACAF, que para allá ni mire. Razones sobran.

El fútbol nuestro ha ido de picada y Labrador no es el único culpable.

¡Que pena me da!

Nota editorial: Fútbol Boricua(FBNET) Inc., no se solidariza necesariamente con las expresiones planteadas por el columnista. De tener algún reclamo sobre lo dicho pueden hacer llegar sus comentarios a futbolboricua@gmail.com

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