Suministrada

La contestación a esta pregunta que se hace todo aquel que ha seguido al fútbol profesional es SI. Es el mismo club, que en la temporada primaveral era el que perdía la mayoría de los partidos o empataba sudando la gota gorda.

Los fanaticos se habían retirado del Loubriel y solo usted veía a los estoicos defensores de nuestros anaranjados con su bandera y su pirotecnia sin temor a perder o a empatar. Recordando a mi gran amigo ausente, Elliot Castro, que les diría: ¡Que bravos son!

Posiblemente la mayoría de los fanáticos del mejor deporte del mundo pase por alto esta virazón que ha ocurrido en el PRFC al comenzar el otoño en la Liga. Nada tiene que ver con la temporada anual climática, ni que el lunes habrá un eclipse, ni que los problemas económicos y sociales están presentes en nuestra isla. Ni en milagros.

Creo que se debe a que nuestro nuevo y nativo director técnico sabe lo que hace. Nadie daba por seguro que el carolinense, con la mancha de plátano todavía en el uniforme que usaba, diera el grado a ese nivel profesional. La decisión fue criticada en altos niveles federativos.

Recuerdo que en muchas ocasiones me detenían en la oficina de la Secretaría de la FPF a decirme del iracundo carácter de Marco Vélez y su temperamento como jugador de la selección nacional.

Siempre le marcan una amarilla y el no se quita me dijo uno de sus compañeros y amigo en y fuera del terreno de juego. A mí como su actitud de defender con garras en lo que se cree, y teniendo una similitud de carácter como el mío, no me extraña que haya aplicado esos recursos temperamentales para lograr lo que a extranjeros se les hizo bien difícil.

Creo que tenemos en la isla el talento y la sangre para defender y fajarnos con cualquiera, en pro de la estrella solitaria y las franjas rojas y blancas. Y no es decirlo, sino demostrarlo. Ahora nos podemos sentir orgullosos que nuestro equipo profesional, dirigido por un puertorriqueño, estemos en la cima de la tabla de posiciones de la Liga. Contra los mismos que nos goleaban.

Solo se necesita creer en nosotros mismos, desarrollar nuestro talento, planificar como dicen en FIFA usando el método estratégico FODA (Fortaleza, Oportunidad, Debilidades y Amenazas) y hacerse las siete (7) preguntas básicas de la planificación:

1- ¿Dónde estamos?
2- ¿Qué?
3- ¿Por qué?
4- ¿Cómo?
5- ¿Quién?
6- ¿Cuándo?
7- ¿Con qué? Y buscar un mejor presidente federativo para lograrlo.

Por mi parte… ¡Gracias Marco!

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