Y pensar que han pasado muchos años de la primera vez que jugaron mis hijos en un partido de soccer. Son casi 12 años de muchas vivencias, crecimiento y sobre todo como el amor a un deporte crece y forma parte de nuestras vidas. Guardo en mis recuerdos cada etapa, cada categoría, cada golpe, cada mal día, cada decepción, cada medalla, cada triunfo y cada derrota.

Pero ser soccermom de un jugador desde categoría pequeñas es iUNICO! Cada categoría tiene su encanto, pero como los primeros años no hay nada igual. La preparación es intensa. Vemos a nuestros hijos fajándose, y junto a sus compañeros, parecen enanitos que van corriendo juntos de un lado al otro; se veían súper simpáticos.

Desarrollar habilidades, dominio del balón, correr, brincar, fuerza, disciplina. iQué mucho envuelve el deporte! Aunque no lo crean, a pesar de su corta edad (4-6 años), entienden muy bien lo que tienen que hacer. iQué muchas fotos y grabaciones guardamos de esas primeras prácticas! Sin olvidar que nuestros hijos están punta en blanco porque obviamente somos soccermom y esto es parte fundamental de nuestras responsabilidades. iTienen que estar inmaculados! Mientras pasan los días, estamos pegados a ese bendito teléfono rogando a Dios de que nuestra estrellita este citado para tan grande acontecimiento, su primer juego. Al fin lo logramos, iESTAMOS CITADOS!, Toda la familia inmediata y la no tan inmediata están citadas para tan gran acontecimiento. iNUESTRO PRIMER JUEGO!

Llego la tan esperada fecha. Estamos en la expectativa muy listas con nuestras neveritas, sombrilla, bloqueador solar y no olviden nuestras amadas sillas. Si eres como yo puedes buscar en mi baúl que aunque estemos de vacaciones mis amadas sillas siempre están allí, equipo fundamental de una soccermom. Llego el esperado momento, se nos hace un taco en la garganta y si eres como yo, disimuladamente una lágrima se escapa por las mejillas. A lo lejos tú ves al grupo escuchando muy atentamente las instrucciones del entrenador, lo hacen como todos unos profesionales. Están en posiciones y toca el pito.

Nuestros bebes salen a jugar. Fotos y más fotos no podemos perder ningún recuerdo. Gritamos como sabemos hacer, como unas locas de la emoción hasta que por fin nuestras estrellitas les toca el balón. Todo el mundo grita. La adrenalina corre por nuestras venas y nuestros chicos saben lo que tienen que hacer; la jugada perfecta, pero ¿qué paso? Se equivocaron de portería. Lo más gracioso de todo esto es que todos los chicos celebran no importa que, porque la emoción es tan grande que ni cuenta se dan de que se hizo un GOL en la portería equivocada. Eso no es nada, son situaciones que ocurren y esto no les va a quitar las ganas de jugar.

En los juegos de las categorías pequeñas ocurre de todo, un par con el berrinche terrible porque quieren el balón, otro que se cansó, otro que hace calor, otro que me ensucie, otro que tengo sed, otro que tengo que ir al baño y ni hablar si caen unas gotas de lluvia ¡eso es una catástrofe mundial! El pobre entrenador está sudando la gota gorda y quedándose sin voz pero llegamos al final, llenos de emoción sin importar los resultados. Estamos tan emocionados que casi se nos olvida algo, nuestra amada foto del grupo entero frente a la porteria y todas nosotras, las orgullosas soccermoms, ya la tenemos. NUESTRA PRIMERA FOTO OFICIAL. La guardamos como un tesoro, créanme cómo cambian estos chicos.

Analizo hoy todas estas vivencias y llego a la conclusión que estos momentos son mágicos, porque a pesar de que el soccer era desconocido en mi familia comenzó el amor por un deporte que ha sido parte fundamental en el crecimiento de mis hijos. Les ha ayudado a desarrollar disciplina, habilidades tanto físicas como mentales, los han alejado de malas influencias, pero gracias al deporte en mi casa mis hijos son felices y sanos. Les puedo confirmar que ambos saben que independientemente sea un día bueno o no tan bueno los vamos a respaldar. Y les puedo confesar que desde ese momento una soccermom nació en mí.

Tengo mucho que contarles de mi vida de soccermom, créanme que me ha ocurrido de todo en el transcurso de este tiempo. Hemos crecido juntos, ya no estoy perdida en los juegos y mis hijos se desarrollaron en las posiciones que les gustan. Pero se me olvidaba compartir un secreto, esta soccermom es MADRE DE UN PORTERO, y ser madre de un portero es biennnnnn difícil. Nuestros nervios son de hierro; gracias a los benditos penales, me he comido las uñas, he llorado como una Magdalena, OMG. Luego les compartiré como he podido sobrevivir mis frustraciones, alegrías y el orgullo que se siente al ser madre de un portero. Pero hablaremos en la próxima columna de este tema.

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