Desde niña el deporte se convirtió en parte de mi vida, pero no por practicarlo sino por estar de cancha en cancha junto a un Dirigente de Baloncesto, mi padrastro. Ese andar me enseñó todo lo que el deporte aporta a la vida de un ser humano.  En mi adultez siempre deseé que mi primer bebé fuera varón, lo cual Dios me concedió.

Como toda madre (al igual su padre), deseábamos que el chico se desarrollará en el baloncesto.  Pero luego de la experiencia vividas por ambos en las canchas y muchas experiencias escuchadas sobre niños que terminan dejando un deporte al lado porque era el sueño de sus papás no el del menor, decidimos comenzar poco a poco.

Entre los 3 y 4 años estaba la fiebre del mundial.  Debido al auge decidí anotarlo en un campamento de Baby Soccer.  Su hiperactividad hizo que el chico conectara con el deporte instantáneamente.  Al terminar el mismo, ser muy niño, no existir aún el U-5 en aquel momento en el club al que pertenecía y mamá no conocer tanto del deporte el chico comenzó en baloncesto.

De igual forma, no existía separado de los grandes un torneo.  Este llegó a un torneo directamente no a una clínica y el hecho de que no le pasaran la bola en unión a su hiperactividad hizo que saliera molesto y no quisiera tratar el baloncesto más.  Me pidió hacer TODOS los deportes, a lo que procedí añadir a la lista pelota en un campamento y Taekwon Do durante un año. Luego de estas experiencias el chico comienza una campaña de alrededor cuatro (4) meses de que deseaba volver a soccer.  A lo que accedí pero a cambio de que participara en un campamento-clínica de baloncesto.

Luego de esto la historia cambia, en Agosto 2013 a los 6 años comenzó a jugar fútbol en un intramural.  Inmediatamente lo colocaron de portero y su pasión y deseo de hacerlo bien pero sin ningún tipo de experiencia, lo llevó a desarrollarse en esta área.  Este semestre su equipo llegó sub-campeón en el torneo intramural, el final en penales, pero nada mal para un chiquito que vino con ninguna experiencia como portero.

En enero 2014 realizó el try-out para la selección, en la cual fue escogido.  Participaron de la copa Bayamón, perdiendo todos los juegos, la frustración de su coach un chico joven era evidente, sin embargo trabajó con esos niños durante dos meses logrando el campeonato de Mayo 2014 de la División 2 en la Liga de Bayamón invictos, y con solo dos (dos) goles anotados en el juego final.  Mi chico compartía mitad con otro niño portero, los goles fueron uno a cada uno en cada mitad.

En Agosto 2014 subieron a División 1, llegando tercer lugar.  Durante este semestre AD pidió estar más tiempo en cancha, por lo que comenzó su desarrollo como medio campo.  En enero 2015, cambiaron de categoría a U-9 y de dirigente, y aunque hubo muchas experiencias tanto buenas y negativas no las voy a resaltar pero si voy a compartir como logré convertirlas a positivas y como mamá y papá deben estar pendiente del comportamiento y desarrollo de los niños pero dejando a un lado el ser madre y padre.

Cabe destacar que de igual forma AD jugó baloncesto a la vez, ligas como Little Lads, Federación y ACB.  Como padres cumplimos con ambos compromisos aunque drenante y complicado pero lo logramos.

Luego del primer año de U-9, decidimos cambiarlo de Club.  Otra experiencia en cuanto a reglas con ligas menores que vale la pena detallar en otro escrito.  Al igual como la experiencia con coaches es fundamental en el desarrollo de niños a temprana edad, tema digno de abundar más adelante.

En éstos tres años mi experiencia en el deporte de fútbol ha sido de mucho, de alegrías, de sinsabores  pero como todo de aprendizaje.  Entiendo que mi experiencia en el baloncesto,  no como jugadora ni como madre, sino como hija de dirigente me ha dado la visión para no ser pasional ni afanarme en cosas sin sentido, lo que he tratado de transmitirles a mis hijos. Tengo una chica que estuvo en Baby Soccer, (por la conveniencia) para mí, pero igualmente probó el volleyball y la gimnasia y me pidió que eso era lo que deseaba.

Los niños son entes únicos, que pueden decidir los que le apasiona o no, pero enseñándoles a ser únicos no a vivir bajo sombras de otros.  Si fuese por conveniencia hubiese obligado a mi hija a seguir en el fútbol, sin embargo dejé que esa misma individualidad que le he enseñado, la utilizara escogiendo el deporte.  El deporte no importa cuál, es pasión y entrega.  Cada quien tiene talentos individualizados.  En mi caso dejé que cada personalidad se desarrollara.  AD sigue en ambos deportes y ha desarrollado pasión por ambos, pero porque lo descubrió por sí mismo.  El fútbol se ha convertido en el nuevo deporte de mi hogar, hemos desarrollado una familia con un grupo de soccer parents excepcionales, pero no quita los sacrificios que hacemos.

Para esas madres pasionales como yo:  “Some people wait their whole lives to meet their favorite player.  I raised mine”  #sportymom #prsportymom

Foto: la modelo Heidi Klum con sus hijos. Por 17online.com

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