El presidente de la FPF, Eric Labrador Rosa (izq.), posa junto al nuevo Secretario General de la FPF, José G. González Solá. (Suministrada FPF)
El presidente de la FPF, Eric Labrador Rosa (izq.), posa junto al nuevo Secretario General de la FPF, José G. González Solá. (Suministrada FPF)

Por Frankie Gautier

Hay que ser muy ingenuo, por no decir tonto, para con un simple análisis deportivo y administrativo saber donde está la fiebre en la Federación Puertorriqueña de Fútbol. O usted es demasiado complaciente, ante la desgracia administrativa que fiebraza a nuestra FPF, o tiene razone$ muy estrictas para anularse ante las muchas acciones anti- gobernanza que viene permeado en la organización desde la presidencia de Eric Labrador.

Ya somos cuatro (4) los Secretarios Generales que han estado bajo la presidencia del señor Labrador. Este servidor, Dariel Collazo, Pedro Sálamo e Ignacio Rodríguez-Argote. Hemos sido la sábana.

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Cada uno con una razón para estar y una de igual forma; para salir. Cada uno de nosotros cuatro, tendrá su explicación para haber estado y para haber salido… o sacado.

No quiero especular sobre la que puedan tener otros, de los que ocuparon esa posición, pero nadie mejor que yo, para decirles los movimientos de entrada y salida, de este que suscribe.

La noche de la celebración de La Noche Buena de 2010, me encontraba en un edificio de Hato Rey cuando sonó mi celular. Pensé que era, como de costumbre, una llamada de algún amigo o familiar para desearme una Feliz Navidad.

“Frankie, soy yo, Eric Labrador y cuento contigo.” Al principio me sorprendió, porque en las reuniones de transición con Joe Serralta, Labrador insistía en que se quedaría con algunos empleados, pero no conmigo. Algo me olía a truco.

Quiero señalar que minutos después se sintió un terremoto, que catalogué como una premonición y advertencia.

Y ustedes se preguntarán: ¿entonces por que se arrepintió y te llamó? Fácil Mr. Watson. Eric Labrador había sido elegido como nuevo presidente de la Federación Puertorriqueña de Fútbol y no sabía un coño de deportes y menos de fútbol. Me imagino que diría; yo no sé un ca#*&# de esto y dejando a Frankie un tiempo, puede ser que aprenda y después lo saco.

Pero se equivocó de individuo. Por retenerme en la posición no me iba a comprar como a otros que traicionaron a Joe Serralta. Fui testigo de reuniones con Serralta donde le testimoniaban su lealtad y después le dieron el beso de Judas. No voy a decir nombres; ellos saben a quienes me refiero y desgraciadamente, hoy, se arrepienten.

En varias ocasiones, rescaté a Labrador de las metidas de pata en que incurría por desconocimiento o por pretender logros inmerecidos. Pero era mi obligación.

Con dos ejemplos basta:

PRIMERO: Si no le advierto que aquellos famosos $40,000.00, eran un soborno no disimulado y que no los cogiera como un regalo personal al que hacía referencia, sabe Dios que hubiera pasado. De hecho, cuando salí de la FPF, me dio las gracias.
Total, era mi deber.

SEGUNDO: Le advertí que no implicara a los miembros del Comité Ejecutivo de la CONCACAF, como que estaban “contaminados” por Jack Warner, pero sacando pecho el Lcdo. Brenes leyó la carta y luego tuvieron que rectificar ante las palabras con mucho enojo del presidente de la Federación de Estados Unidos, Sunil Gulati. Y se retractaron Labrador y Brenes.

Ese día, y sabiendo el ridículo que hariamos, me senté fuera de mi espacio regular junto a ellos y me fui a la mesa de los periodistas. Luego del Congreso de CONCACAF fuimos el hazmerreír de todos los miembros de la CONCACAF.

Me había convertido en un peligro y se confabuló con otros miembros del Comité Ejecutivo para pedirme la renuncia. Y renuncié. Lo mejor que hice. The one who participe with…

Sé que mi sustituto, Dariel Collazo, era el elegido por Labrador desde un principio. Me lo había comentado sobre un viaje a Mayagüez que habían realizado para ponerse de acuerdo. El Comité Ejecutivo, luego de un tiempo, no le renovó el contrato. Además, era Secretario General y Presidente de ESPADI. Era un posible conflicto.

Los pasados Secretarios Generales, Pedro Sálamo e Ignacio Rodríguez-Argote, hicieron el rol asignado por el jefe y sus estadías fueron… ni fú, ni fuá.

De hecho, la facultad de aceptar o rechazar al Secretario General, designado por el presidente es por el Comité Ejecutivo y está en los estatutos federativos, aunque Labrador quiera imponerlos.

Me acabo de enterar que el Comité Ejecutivo aceptó la designación del Lcdo. José G. Solá como el próximo Secretario General. Por su formación jurídica y deportiva, creo que sabrá dentro de sus funciones que existe un Reglamento de Gobernanza de la FIFA, que es aplicable con toda la rigurosidad requerida.

Que los contratos se firman, que el presupuesto tiene que ser aprobado por la Comisión de Finanzas, la cual ahora no tiene presidente y que las deudas se pagan. Y otras más que no reseño por límite de espacio.

Le deseamos el mayor de los éxitos a José y nos ponemos a su disposición, si en algo mis conocimientos y experiencia puedan servirle en su gestión, en beneficio del deporte.

Mi teléfono: 787-633-3557
Mi e-mail: gautier_frankie@yahoo.com

NOTA: Faltan 40 días para pagar a Jeaustin Campos y a FIFA la cantidad de $178.000.00.

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